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lunes, 15 de octubre de 2012

Bernardo Bertolucci

Bernardo Bertolucci recibirá un homenaje especial

"La gente ya no puede soñar con cambiar el mundo"

 La Academia de Cine Europeo anunció que el célebre director italiano recibirá el 1 de diciembre en Malta un premio honorífico. Siempre activo, tiene un nuevo film llamado Io e te, despojada de su legendaria mirada seductora porque dice que "la realidad de hoy no es nada sexy". Bernardo Bertolucci cumple 50 años de carrera y recibirá el 1 de diciembre en Malta el premio honorífico de la Academia de Cine Europeo, tal como se anunció esta semana como reconocimiento a este director que sobresalió como poeta durante los años '60, transgresor durante los '70 y grandilocuente durante los '80 y '90.

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Tiempo Argentino
 Ahora, en el siglo XXI ha vuelto a su mirada pícara e independiente, pero el mundo no está a la altura de su inquietud septuagenaria.
"La transgresión no se puede conseguir ya. Ya no hay tabúes. Las reacciones de los '60 y los '70 ya no están. Había una fuerte voluntad por el cambio, pero la gente ya no puede soñar con cambiar el mundo", asegura quien, no obstante, dedicó la Palma de Oro especial que le otorgó el Festival de Cannes este año a los indignados italianos.
Bertolucci estuvo en la última edición del Festival de San Sebastián presentando su regreso al cine tras nueve años, Io e te, y habló con los medios visiblemente fatigado, saltando del inglés al francés y del francés al italiano, pero demostrando que es una mente ágil en un cuerpo inmóvil.
"¿De verdad han pasado ya cincuenta años desde mi debut? No lo había pensado. Para mí, el tiempo no es algo cronológico. Sólo lo siento en mi espalda", explica con un tono de humor que suena a mecanismo de supervivencia. Habla desde una silla de ruedas, con zapatillas rojas y mirada todavía curiosa. "Soy como un Rolling Stone", bromeó.
Ya pasaron cuatro años desde que una desafortunada operación de hernia discal le privó de la movilidad de cintura para abajo, pero su cámara sigue igual de ágil en Io e te, una historia mínima rodada en Roma y con Tea Falco y Jacopo Olmo Antinori, en la que, como ya hiciera con Marlon Brando y María Schneider en uno de sus clásicos, Último tango en París, deja que dos personajes germinen entre cuatro paredes.
"Mucha gente es claustrofóbica, pero yo después de esta película me he dado cuenta de que soy claustrofílico", dice. Y si en aquel film de 1973 se centró en la madurez de Brando frente a la juventud de Schneider y en Soñadores, su anterior película, retrataba los ardores físicos y políticos que riegan la etapa universitaria, ahora rebaja todavía más la edad hasta la adolescencia.
"Me gusta rodar el cambio constante y la gente joven es especial para eso. Me seduce ese sentimiento, ese alguien que está en proceso", explica sobre su nueva produción.
"Están en esa época en la que tienen que liberarse de sí mismos. Frente a frente. No se aceptan y encuentran en ellos mismos una manera de reconocerse y amarse. El desenlace es casi como una escena erótica", afirma.
Y después de nueve años y las complicaciones de salud que le sumieron en una depresión, vuelve con ganas. "Me he escondido durante cuatro años y ahora vuelvo a salir. La vida está llena de etapas, de culturas, de países... tengo ilusión renovada", explica.
"Espero que mi punto de vista cambie cada vez que cambio la cámara. No sé si perdí confianza. Lo que sé es que perdí mi cuerpo durante cuatro años", dice, e incluso intentó rodar su film en 3D para demostrar que lo íntimo también puede ser tridimensional, aunque claudicó al ver que era "demasiado laborioso, demasiado caro y muy poco ágil".
Ganador de nueve Oscar, con El último emperador, hace ya mucho que no se enrola en una superproducción como aquella, como El cielo protector y Pequeño buda.
"Nunca me divorcié de Hollywood, porque tampoco me había casado con él. Todos esos Oscar (suspira) me dijeron que les había enseñado a hacer la épica como ellos solían hacerlo. Pero mientras para mucha gente esos premios son como una experiencia religiosa, como lo mejor que te puede pasar, yo por dentro no podía parar de reír", dice.
Al terminar la entrevista, Bertolucci regala una última broma al periodista al decir, moviéndose en su silla de ruedas, "¿Ya no hay más? Estoy indignado. Subo a mi habitación." «
 
Años de homenajes
 
También en Cannes. El año pasado, Bernardo Bertolucci recibió la Palma de Oro honorífica en la apertura del Festival de Cannes. Cuatro años antes, había recibido el premio León de Oro en el Festival de Venecia.
Esta temporada, su presencia en los encuentros de cine se debe a la promoción de su flamante Io e te (en inglés, Me and You), donde actúan Tea Falco, Sonia Bergamasco, Veronica Lazar, Pippo Delbono y el joven Jacopo Olmo Antinori.
 

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